Días pasado en Puno, participé dela Misa en la Parroquia de Nuestra Sra. de la Merced, algo diferente muy diferente, allí en una Misa para un grupo de indígenas que nada saben del idioma español,
el sacerdote les indicaba en quechua y la amorosa sensación de DIOS PADRE hermano, amigo, fue una caricia tan hermosa de compartir que con Alejandro, representante indigenista de una comunidad urbana de aquí, del Cerro con quien fui, como es Peruano, aunque se radicó hace años en Uruguay, fui instruyéndome en este compartir a Dios en la piel oscura de los hermanos Peruanos,
tan queribles, alejados por nuestra banalidad de medir el progreso materia,
adjunto algo para que guarden si desean o les trasmita algo de este profundo sentir, compromiso Latinoamericano que en nuestras Parroquias,
muchas veces, dada la intervención europea, deja también de lado a los indígenas uruguayos, a los humildes uruguayos que no se acercan y que el solo hecho de hacer los rituales tan de otras costumbres se desfigura.
¿Cuando volveremos a las Misas campestres, en el rincón humilde de un taller, de un galpón o de un alero sencillo en medio de nuestros campos.
Sueño con convocatorias a la aire libre antes de un Festival...como el de Tres Orillas...María Santísima ME de inspiración...Cariños Beatriz.
Sueño con convocatorias a la aire libre antes de un Festival...como el de Tres Orillas...María Santísima ME de inspiración...Cariños Beatriz.

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